Una noche para ser ‘In-fiel’

Tomar un taxi sobre la Carrera Séptima un viernes en la noche puede ser algo complejo, pero cuando uno tiene toda la actitud, las cosas se dan solas. No llevaba ni dos minutos de estar esperando que pasara un vehículo vacío, cuando mi acompañante y yo entramos al carro. Lo tomamos a la altura de la Calle 71, solo le dije al conductor que siguiera derecho hasta la Calle 152.

Corrimos con suerte, no había trancón, por lo que el trayecto se demoró realmente como unos 20 minutos; llegamos antes de lo proyectado. El destino era el Centro Comercial Belaire Plaza, ubicado en la 7ma con 152 al norte de la ciudad. Allí queda el Teatro Belarte, un templo de la comedia musical en Bogotá.

Fuimos porque íbamos a ver la obra In-fieles, porque ser fiel está de moda’, pero además del show, nos encontramos con una experiencia que no nos esperábamos.

Hay que empezar por decir que el Teatro es increíble, es como el teatro del futuro, es una sala que queda dentro del un centro comercial, tal cual como hicieron los cines cuando descubrieron que los complejos comerciales iban a ser el lugar de encuentro de las personas en el Siglo XXI.

Desde que se entra se respira espectáculo, los carteles, la gente comprando sus boletas para la función. Algo que nos llamó a mi acompañante y a mí, poderosamente la atención es que la gente asistió en grandes grupos de amigos. En muchos casos se notaba que eran conjunto de personas que tras una semana de arduo trabajo en la oficina, iban a ver teatro para divertirse.

Todo empezó con buena música y una delicioso café acompañado de un “dedito de Nutella” de la cafetería del teatro. En un pasillo largo, a las afueras de las puertas de la sala, un cantante y una guitarra le ponían color al lugar, no diré qué canciones tocó porque seguramente el repertorio cambia constantemente, pero sí diré que las letras le dan un aura especial al momento en general.

La gente empezó a crearse su propia historia antes del espectáculo, sugerían lo que esperaban del mismo. Algunos saludaron al director Juan Ricardo Gómez, que se encontraba de un lado para otro, luego nos dimos cuenta por qué; ese día coincidimos con la noche en que el actor Darko Peric, famoso por interpretar a Helsinki en la serie española ‘La casa de papel’, fue a ver el show de estas ‘In-fieles’.

El reparto estaba de lujo, bueno siempre lo está, pero esa noche se subían al escenario caras muy conocidas, Luly Bossa, Linda Lucía Callejas, Xilena Aycardi y Anna Jaraba, fueron las encargadas de poner a vibrar a todo el teatro que estaba casi a reventar. Las expectativas que teníamos se cumplieron.

En cada canción, en cada momento, estas  mujeres al contarnos y destaparnos sus almas nos hacían subir a la cima de la risa, para luego bajarnos y cautivarnos con sus desgarrantes historias que se nos hacía un nudo en la garganta. Pero eso es lo maravilloso de la obra, que a pesar de todo, la risa es la mejor cura y siempre nos muestra un lado amable de las cosas.

La escena muestra todos los temas que son inherentes a las mujeres, el amor, el desamor, la sensualidad, el sacrificio, la recompensa y el tema más picante de todos, la infidelidad. Entre las cuatro amigas que nos presenta el show, encontramos todas las clases de mujeres con dos características en común: atrevidas y poderosas.

Al final, la gente salió muy contenta, entre los espectadores y los notables grupos de amigos y amigas, se cuentan lo bien que la pasaron. Unos dan sus puntos de vista, se molestan entre ellos: se divierten que es a lo que fueron. Esta comedia musical y el Teatro Belarte, logran con su cometido: ser una noche perfecta para ser fiel, porque lo “in” es ser fiel  a sí mismos.

Después de una parada técnica en el baño, la gente sale a sus propios destinos, pero todos con una pregunta que los entusiasma, ¿Qué pasará en la segunda parte ‘In.fieles 2, la venganza’? Algunos no se quisieron quedar con la duda y se dirigieron de una a la taquilla para verla al día siguiente.

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