‘Los Pied Pipers de Woodside’, elogio al amor

Lo más impresionante de ‘Los Pied Pipers de Woodside, es que la forma pasa a un segundo plano, los desnudos en vivo se olvidan e increíblemente nuestra atención se centra en el decir de los personajes, en lo trascendental, también banal, y divertido de sus diálogos.

Una composición coral, en donde podemos ver a humanos enfrentándose a problemas humanos. Cada uno de ellos motivado por su propia experiencia, por sus creencias, por sus miedos, todos en caos internos pero con una disposición de dejarlo atrás, en definitiva un grito en silencio.

De la mano del director Alejandro Aguilar, ‘Vidas al borde’ (2016) y ‘De psicópatas y otros hombres’ (2017), y la productora Ana Karina Soto, esta explosiva exposición de la decadencia humana revierte el significado del amor, la libertad, las utopías y las convicciones al enfrentarse al despotismo de un despiadado capitalismo encarnado en uno de sus personajes.

Aguilar afirma que se motivó a llevar esta historia a las tablas porque después de haber leído el texto sintió que era el teatro que a él le gusta hacer, “un teatro en donde se pueden ver humanos y además permite hablar del problema del hombre moderno”. Es precisamente eso uno de los condimentos mejor agregados a este plato vegano, la naturalidad de los personajes que sirven de espejo; incomoda, pero es absolutamente revelador y finalmente entretenido.

De ahí el interés del director por lograr que los actores se olviden de la actuación, “actuar es muy fácil, gritar, dar patadas, eso es muy fácil, pero no hacer nada es muy difícil, porque un actor que no hace nada está escuchando y está anclado al momento, está pensando y eso es un acto muy poderoso”, sentencia Alejandro.

La obra habla también de las utopías personales, aquello que para algunos es sobrevivir, para otros es vivir, por eso el planteamiento de los personajes con los que nos encontramos: Amor, Wyatt, Amanecer y Billy, resulta a veces incomprensible, porque, quién en esta época moderna querría vivir al mejor estilo de las comunidades hippies de los 60’s. Dos detonantes ponen en peligro a este maravilloso estilo de vida, Evan y Donovan, personajes que con su bestialidad le arrebatarán a este grupo de amigos y amantes, lo único que tienen: el restaurante vegano ‘Los Pied Pipers’ y ellos mismos.

Este es un elogio al amor que sacude los demonios de una sociedad tan enfermiza que debe usar máscara de gas, o “un grito en tiempos modernos” como lo define su director, llega a su final de temporada este fin de semana en el Teatro La Maldita Vanidad, espacio que se interviene para entregar una de las experiencias más vívidas de la oferta teatral actual a través de la interpretación de Julián Caicedo (Wyatt), Catherine French (Amanecer),  Hugo Archila (Billy), Tatiana Ronderos (Amor),  Daniel Díaza o Luis Carlos Pinzón (Evan) e Iván Jara (Donovan).

Redacción: @marcelinocc16

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