Llegó por amor, trajo ‘Burundanga’ y no se quiere ir

Con su acento argentino, y recién llegado de su natal Buenos Aires para iniciar, tal vez, la más grande aventura de su vida en Bogotá, un día le llamó la atención a Campo Elías, quien hacía un trabajo de pintura para él:

     -¿Che, Campo Elías, qué pasó, por qué hiciste eso?

El muy colombiano personaje contestó:  

     -“Es que ‘sumercé’ me dijo”.

     -Pero, ¿quién carajos es ese ‘sumercé?’ Yo no lo conozco. Reclamó un poco exaltado el argentino

     -Pues usted. Reafirmó Campo Elías

     -¡Ah! Yo soy ‘sumercé’? ¡Ah bueeeno! Se resignó el recién llegado, sin entender mucho de lo que pasaba.

Así aprendió el significado de esta palabra y hoy, más de seis años después, Mariano Bacaleinik, aquel argentino en tierras extrañas, ríe recordando esta y muchas anécdotas que a lo largo de su periplo en Colombia ha vivido, pero lo han aferrado más al  país que le cambió la vida. Acá llegó por primera vez porque se enamoró de la belleza de las obras de Gabriel García Márquez; obras con las que se deleitaba en largas pero apasionantes horas de lectura, y con las que al tiempo imaginaba nuestro país en cada libro que del Nóbel leyó. Llegó el día en que Mariano no pudo evitar más sus ganas de conocer Colombia y Cartagena, para comprobar que las letras fantásticas del maestro, tenían mucho de realidad.

Una vez no fue suficiente; Cartagena merecía ser visitada por segunda ocasión, y en aquella oportunidad su amor por ‘La heróica’ se lo robó una mujer con la que se cruzó; le gustó tanto, le impactó tanto su belleza -la de aquella mujer- que no resistió hablarle y pedirle al menos un correo para poderle escribir, sin imaginar de quién se trataba. Un par de mensajes y el destino, llevaron a esta mujer a Buenos Aires para visitar a su hermano, sin tampoco imaginar que sería el motivo por el que Mariano dejaría todo lo que hasta ese momento tenía en su país.

El amor nació y fue de tal dimensión, que Mariano regresó por tercera vez, para quedarse, y hacer de su vida lo más parecido a una ‘obra de teatro’. Esa mujer es Carolina Ramírez, una de las estrellas más queridas de Colombia, reconocida por protagonizar, entre muchas producciones, ‘La hija del Mariachi y ‘La Pola’.

“Si querés hacer reír a Dios, contale tus planes”

¿Y a quién no le cambiaría la vida alguien como Carolina Ramírez? Más que una historia de amor del medio del entretenimiento, la historia de Mariano lo llevó -en solo unos meses- a dejar de ser un hombre de negocios con su empresa de marketing en Argentina, y verse sentado con su ahora esposa, Carolina, y con el también actor, el  español Manuel Navarro -con quien ella compartió set en La Pola- quienes lo convencieron de probar ser el productor una obra de teatro que los artistas querían hacer.

Así, a base de instinto, de la confianza que en él depositaron y del respeto con el que asumió esa nueva ‘locura’, nació ‘Palabras encadenadas’, la primera obra producida por un hombre que jamás pensó, ni tenía en sus planes, ser exitoso en el medio teatral de un país extraño para él. Su talento e instinto lo han llevado por el buen camino con obras como ‘El crédito’ y ‘Burundanga’, siendo esta última una de las más taquilleras, con más de 100 funciones y un año de éxito indiscutible.

Mariano, Carolina y el equipo de Casanovas Producciones, su empresa ahora en Colombia, estrenan esta temporada ‘Toc toc’, su más reciente obra de teatro, que definen como “obsesiva y compulsiva”, como lo es Mariano en su trabajo, ese que nunca pensó tener pero que le apasiona, del que aprendió que a su público hay que respetarlo, porque es más inteligente de lo que cualquiera puede pensar; del que aprendió que producir teatro lo disfruta al máximo con la mayor seriedad, así el resultado sea una comedia; un trabajo que goza, a base de montajes de alta calidad, al alcance de todos, en un país que aprendió a conocer más que al suyo y que a su vez le agradece por darle teatro a la altura del mejor del mundo.    

COMENTARIOS

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    Rosa de Jesus Guzman 3 años

    Mariano es un joven empresario nacido en un hogar sustentado en valores y cuya filosofía lo acompaña en todos sus quehaceres profesionales. No conozco personalmente a Carolina, su esposa, pero como dice una frase que parece remanida “Detras de un gran hombre hay una gran mujer¨.
    Exitos, éxitos, éxitos.

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