“Fiesta de fluidos”

Robinson Díaz, jamás se imaginó que iba a sentir terror en una sala de teatro. El actor estaba en México realizando uno de sus muchos proyectos y llegó a sus oídos el nombre de una obra de teatro que picó su curiosidad e inmediatamente decidió ir a verla. Llegó a la taquilla y pidió una boleta, entró a verla y desde ese día, ya no es el mismo.

Sintió tanto miedo, que se arrepintió de no haber ido acompañado, estaba solo y realmente asustado, sentía como el temor le electrizaba la piel y no le permitía soltarse de los brazos de las butacas del teatro. La obra terminó, las luces se encendieron y descubrió la mirada desconcertada de todos los asistentes, estaban pasmados, y él dejó su incredulidad a un lado.

No se explicaba cómo pero estaba completamente seguro de lo que había sentido: era miedo y aun así lo emocionaba, porque nunca pensó que el teatro fuese capaz de levantar una sensación como esas: “La Dama de Negro te da la posibilidad de experimentar con el cuerpo y la imaginación, emociones que jamás has sentido en un teatro, como llegar a asustarse realmente”.

Por eso decidió que debía traerla a Colombia, para darles “ese regalo”, para permitirle a los colombianos tener una experiencia distinta a todo lo que han estado acostumbrados. Robinson, contactó con Rafael Perrin, director mexicano de la versión que él mismo vio, para explorar la posibilidad de realizar una coproducción que lograra traer la espeluznante pieza y llenar de terror a los colombianos.

Es el plan perfecto para ir acompañado, pues solo así “podrán agarrarse de alguien”, es una obra en la que “podrás gritar y emocionarte” es como la define Robinson Díaz “una fiesta de fluidos, porque vas a llorar, vas a babear y hasta sudar”, puedes permitirte vivir con la obra.

El montaje puede disfrutarse en la Sala Arlequín del Teatro Casa E Multiplex, por ahora se sabe que empezó, pero no se sabe cuándo vaya a terminar temporada, el director dice que todo depende del público, “puede durar semanas, meses, años, en México llevamos presentándola 23 años todos los fines de semana”.

Es una experiencia, que en palabras de Alberto Barrera -actor de la obra- uno no puede permitirse dejar de vivir, pues es “como una montaña rusa, cuando estén montados no podrán bajarse; vengan, aunque si lo hacen, lo harán bajo su propio riesgo”.

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