¡Cuando el teatro y el cine, seducen!

Siempre me ha gustado el olor de las palomitas, lo asocio directamente con el lugar en donde las personas asisten a encontrarse con historias impactantes. Por eso, estoy seguro que si le pregunto a cualquier persona que con qué relacionan las palomitas de maíz, la mayoría van a tener una respuesta en común: cine.

Y ahí estaba yo, con el olor de las palomitas deleitando mi sentido del olfato, un poco incrédulo, no sabía si realmente el experimento de teatro en cine funcionaba, tenía cierta sensación de incertidumbre, pues ni imaginaba con qué me iba encontrar; luego descubrí que lo mejor fue no haberme hecho ninguna idea previa y dejarme llevar por lo que estaba a punto de presenciar.

Había un grupo considerable de personas esperando, de pronto hicieron el último llamado y entramos a una impresionante sala de Cine Colombia; el cartel del espectáculo brillaba en el lobby, ‘¿Quién le teme a Virginia Woolf?, ese desafiante título me hizo pensar, una vez más traté de imaginar cómo era eso de ver una obra de teatro en un cine, no le di tantas vueltas y decidí entrar.

Me senté hacia la mitad de la sala con una pantalla gigante enfrente que me hacía sentir pequeñito, como si fuera apenas un pixel más de tan colosal imagen. Luego dieron algunas indicaciones y las luces del lugar, mis palomitas y yo nos dispusimos a vivir de la experiencia más impresionante que he vivido en los últimos meses.

Desde el primer momento me capturó, no podía creer que existiera algo capaz de reunir lo mejor del cine y lo mejor del teatro en el mismo espectáculo, los planos, las actuaciones, los libretos, los actores, sobretodo los actores. Ver a la actriz inglesa Imelda Staunton, que seguro la recuerdan por interpretar a Dolores Umbrigde en ‘Harry Potter y La Orden del Fénix’, en un personaje tan visceral, íntimo y corajudo, me hizo sentir una emoción que desde que conocí el cine por primera vez, no sentía con una actuación.  

Pero no solo la cuota femenina, que quien a luz del personaje de Martha lleva el hilo conductor de este drama hilarante, es una manifestación tan poderosa de las pasiones y necesidades humanas, pues el actor Conleth Hill -el famoso Varys en ‘Juego de tronos’- se descarga un desgarrante George de esta obra clásica, que en formato para cine y con esta propuesta se logra rejuvenecer para presentarle al público un espectáculo que marcará para siempre la forma de ver cine y teatro.

La obra no da tregua ni en un solo segundo, cuando se cree que nos va a dejar digerir todo lo que está pasando, un suceso nos deja sin aliento. Yo no podría estar más fascinado, tengo un vínculo muy especial con las historias que aún desde la comedia son capaces de subirnos y bajarnos, pues finalmente, ese es el retrato de la vida, eso nos hace sentir emociones y para eso es que uno va al cine o al teatro.

A nivel temático la historia nos toca a todos, ¿A quién no le ha dado miedo fracasar?, ¿Quién no ha soñado con una vida perfecta? Al final la única arma para combatir la desgracia es una inevitable risa, contundente e inexplicable. En este relato los cuatro personajes que intervienen para intercambiar una contienda desenfrenada de sus quejas, tratarán de evitar a toda costa el punto de quiebre, todos quieren que la bomba estalle, pero nada quiere ser el verdugo que oprima el botón.  

Saber cómo termina todo esto, es una tarea que tienen que realizar todos los amantes del teatro y por supuesto del cine, ya que realizarlo es un descubrimiento personal deslumbrante e incomparable. A final, salí de sala con una sonrisa, glorioso, con la fortuna de saber que era de los pocos que podrán vivir uno de los eventos más excitantes del año.

Redacción:  @marcelinocc16

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